Flor que predice el malCuando crece la quila predice el mal

La planta tipo bambú que florece como mal augurio

La Quila es una planta nativa de Chile y en proporción mínima al sur de Argentina, su crecimiento es abundante en los bosques concretamente en el centro.

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La apariencia de La Quila se relaciona con el bambú, pero a diferencia, florece espléndidamente

La Quila (Chusquea quila), según una antigua creencia popular, especialmente arraigada en la tradición mapuche y campesina del sur de Chile, anuncia desastres o calamidades.

Esta superstición se basa en que florece de forma sincrónica y masiva (generalmente entre 15 y 70 años, dependiendo de la población), produce una enorme cantidad de semillas y luego muere en masa, generando una explosión poblacional de roedores (las famosas “ratadas”), que consumen las semillas y luego invaden campos y casas, aumentando el riesgo de transmisión del virus hanta.

Además, los tallos secos que quedan actúan como combustible altamente inflamable, facilitando incendios forestales de gran magnitud.

Históricamente, su floración se ha asociado con eventos negativos, como el terremoto de Valdivia de 1960, invasiones o conflictos históricos, periodos de sequía, hambrunas o enfermedades.

Aunque la Quila no “predice” desastres de forma sobrenatural, existe una correlación ecológica real con problemas posteriores, lo que ha mantenido viva la leyenda en la memoria oral del sur de Chile.

Existen varios testimonios históricos y personales que narran una experiencia única, al presenciar el florecimiento de la planta y sus consecuencias.

Por ejemplo, la de un abuelo relatado por su nieta en 2014 contaba: “Él decía que cuando la quila florecía era un mal presagio, seguro habrían hambrunas y desastres:

“En una ocasión en que la quila floreció habían tantos ratones que tenían que dormir con un palo al lado para poder defenderse de los ataques de estos, en un descuido de las madres los ratones le habían comido las manitas y cara a varios niños, los roedores se comían el trigo, las papas y todo lo que encontraban, el alimento escaseaba para la población y por tanto las familias pasaban hambre”.

Otro testimonio es el de la naturalista Ingeborg Lindberg de Klohn, quien en 1939 escribió: “Dicen que es mal augurio cuando florece la Quila”.

Sucedieron cosas terribles, Chile fue sacudido por el terremoto de Chillán.

La Quila floreció durante La Segunda Guerra Mundial.

Entre los mapuches, lonko Sebastian Collonao expresó en 2020 “ Siempre me decían que cuando floreciera la quila teníamos que tener cuidado, que debíamos seguir observando la naturaleza, porque algo se venía, enfermedades, catástrofes naturales, hambre”.

José Painequeo Paillan agregó: “El florecimiento de la quila no trae buenos augurios, eso nos enseñaron a través de la tradición oral”.

También hay relatos de residentes en Aysén sobre la floración de 2010-2011: “Floreció la quila y se generó una plaga de ratones, era impresionante, literalmente eran alfombras de roedores en la carretera, por toda la región fue plaga”.

La última floración significativa registrada ocurrió entre 2019 y 2020, principalmente en el centro-sur y sur de Chile (desde La Araucanía hasta Los Ríos). Este evento se sincronizó en algunas zonas con el florecimiento del colihue y generó alertas por ratadas y riesgos sanitarios.

En la tradición popular, especialmente en comunidades mapuches, se interpretó como un mal augurio, coincidió con la llegada de la pandemia de COVID-19.

En marzo de 2020, la Quila trajo cuarentenas estrictas, miles de muertes y una profunda crisis económica y social.

La catástrofe más reciente y directamente relacionada con las consecuencias ecológicas de esa floración fue la devastadora, olas de incendios forestales de febrero de 2024 en la Región de Valparaíso, considerados como los más mortales en la historia moderna de Chile por su impacto humano.

Los principales datos de estos incendios son: más de 130 personas fallecidas (el número oficial llegó a 131), aproximadamente 8.500 hectáreas quemadas, alrededor de 14.000 viviendas destruidas (principalmente en sectores populares de Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana), miles de personas evacuadas, cortes masivos de electricidad y declaración de estado de emergencia nacional dictaminados por el presidente Gabriel Boric.

La conexión con la Quila es clara: los tallos muertos de la floración de 2019-2020 dejaron un sotobosque altamente inflamable en quebradas y bosques, combinado con la sequía prolongada y temperaturas extremas (superando los 40 °C) asociadas al fenómeno de El Niño. Expertos en ecología forestal han señalado que estos eventos de floración gregaria de bambúes nativos elevan significativamente el riesgo de incendios intensos en los 2 a 5 años siguientes, el 2024 encajó perfectamente en ese período.

Aunque en 2023 también hubo una temporada de incendios muy destructiva (más de 420.000 hectáreas quemadas en el centro-sur), los de 2024 destacaron por su letalidad y proximidad a zonas urbanas.

Hasta diciembre de 2025 no se han reportado nuevas floraciones masivas generalizadas de Quila, ya que sus ciclos son largos. Sin embargo, el cambio climático podría estar acortando estos intervalos, según algunos estudios, lo que aumentaría la frecuencia de estos riesgos en el futuro.

Por Cristina A Vargas V.

Escritora Creativa con 20 años de experiencia como radio host lic. no 13477-A, estudié escritura en el Claustro de Sor Juana Inés de la Cruz en Ciudad de México, en las redes soy Analizadora de contenido y Creador digital.

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