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La enfermdedad del poder «Sindrome de Hubris»

El evidente cambio de personalidad que sobrepasa la arrogancia, la vanidad y el ego surge tras el «poder»

Por: Cristina A. Vargas V.

El Síndrome de Hubris (también llamado Síndrome de Hybris o “enfermedad del poder”) es un concepto psicológico que describe un cambio de personalidad adquirido que surge en personas que ejercen un poder elevado y prolongado sin suficientes controles.

El término proviene del griego antiguo hýbris, que significa arrogancia desmedida o desmesura. Fue popularizado en 2009 por el neurólogo británico David Owen y el psiquiatra Jonathan Davidson.

¿Es un diagnóstico clínico oficial?

No. No está incluido en el DSM-5 ni en la CIE-11. Se trata de un concepto propuesto principalmente en psicología política, visto como un subtipo adquirido del trastorno narcisista de la personalidad, pero desencadenado específicamente por el ejercicio del poder.

El síndrome suele empeorar cuanto más tiempo y más poder se tiene. Sus síntomas incluyen:

  •   Sensación de grandiosidad y omnipotencia.
  •   Exceso de confianza en el propio juicio y creencia de ser infalible.
  •   Desprecio por críticas y consejos de expertos.
  •   Toma de decisiones impulsivas y riesgos temerarios.
  •   Identificación excesiva (“Yo soy el país”- en política).
  •   Pérdida de contacto con la realidad práctica.

Los síntomas tienden a mejorar cuando la persona pierde el poder

El Síndrome de Hubris es diferente al Trastorno de Personalidad Narcisista

El Síndrome de Hubris se diferencia del trastorno narcisista estándar principalmente porque es adquirido después de alcanzar el poder y tiende a disminuir cuando se pierde ese poder. Comparte muchos rasgos con el trastorno narcisista de la personalidad (grandiosidad, falta de empatía, necesidad de admiración), pero se distingue porque:

Tiende a remitir o mejorar cuando la persona pierde el poder. Es adquirido después de alcanzar el poder (no de toda la vida).

El narcisismo clásico sin embargo, es un rasgo presente durante toda la vida. Los rasgos narcisistas suelen mantenerse incluso sin poder.

Evolución dentro del poder y riesgo de conflictos del Síndrome de Hubris:

El síndrome se agrava mientras la persona permanece en el poder, especialmente si hay pocos contrapesos. Esta evolución puede llevar a decisiones temerarias y aumentar el riesgo de conflictos internacionales, ya que el líder puede subestimar riesgos y percibir cualquier oposición como un desafío personal.

Donald Trump califica con Síndrome de Hubris

Recientemente, médicos y especialistas en Irán han estudiado el comportamiento de Donald Trump y aseguran que padece un “Síndrome de Hubris Grave”, interpretando sus declaraciones como signos de arrogancia desmedida y desconexión de la realidad, especialmente en el contexto de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.

El concepto de Hubris Syndrome ya se aplicaba a Trump mucho antes por analistas occidentales (incluyendo al propio David Owen en sus libros, donde lo menciona junto a otros líderes como Boris Johnson). Críticos de Trump (periodistas, psicólogos y exaliados) ven en su estilo —declaraciones grandiosas, confianza absoluta en sus intuiciones, desprecio por expertos o medios críticos, y frases como «solo yo puedo arreglarlo»— un claro ejemplo de estos rasgos. Sin embargo, muchos de estos diagnósticos a distancia son controvertidos y a menudo usados como arma política más que como evaluación clínica seria (la ética profesional prohíbe diagnosticar sin examen directo).

Históricamente, rasgos similares han estado relacionados con crisis graves mundiales como la invasión de Irak o la campaña de Rusia de Napoleón.

Ejemplos históricos que se han observado en líderes como:

  •   Margaret Thatcher (últimos años)
  •   Tony Blair y George W. Bush (durante la guerra de Irak)
  •   Napoleón Bonaparte
  •   Luis XIV (“El Estado soy yo”)

¿La persona sabe que lo padece?

Generalmente, no. Una de las características más peligrosas del Síndrome de Hubris es la falta de autoconocimiento. La persona cree que sus decisiones son correctas y que sus críticos están equivocados o envidiosos. Esta ausencia de conciencia hace muy difícil que busque ayuda o cambie su conducta mientras está en el poder. Solo al perder el cargo muchos recuperan parcialmente la capacidad de reflexión.

El Síndrome de Hubris nos recuerda que el poder puede intoxicar incluso a personas competentes, convirtiendo la confianza en arrogancia destructiva. No es una enfermedad mental oficial, sino una advertencia sobre los riesgos del poder sin límites ni humildad.

Mantener modestia, aceptar críticas y contar con buenos contrapesos institucionales sigue siendo la mejor forma de prevenirlo, recuerda que después el «Chingadazo» duele.

Cristina A Vargas V.

Radio host con mas de 20 años de experiencia en radiodifusoras, conductora y creadora de contenido digital. Escritora creativa por el Claustro de Sor Juana Inés de la Cruz de Ciudad de México.

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