La muerte de un rockero paralizó Argentina y no es Milei.
Un verdadero ícono de los argentinos se ha marchado dejando una huella irremplazable
Por: Cristina A. Vargas V.
Ni en sus sueños más húmedos Milei podría lograr una octava parte de la asistencia que se sucitó en Avellaneda para despedir al «Indio Solari». Más de un día entero que esperaron mas de un millón de fanáticos para darle el adiós.
En un golpe que nadie vio venir y que, sin embargo, todos sentían inevitable, Un verdadero ídolo del rock que tampoco es Milei.
Se ha ido un ícono de los argentinos, su figura ha trascendido a los 77 años dejando una huella irremplazable. Carlos Alberto “El Indio” Solari, nacido el 17 de enero de 1949 en Paraná y criado en La Plata, partió este 5 de junio en su casa de Parque Leloir. Fundador y voz inconfundible de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y luego líder de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, el Indio construyó un universo propio: letras cargadas de rebeldía, misterio y crítica social, shows convertidos en verdaderas “misas ricoteras” y una independencia feroz ante la industria musical.
«El Indio Solari» fue querido porque nunca se vendió, porque habló por los marginados, porque convirtió el rock en resistencia y rito colectivo. Generaciones enteras crecieron cantando sus himnos con el puño en alto y el corazón a mil, encontrando en él al sabio, al chamán pelado, al último rebelde que se negaba a callar.
Su carrera fue un viaje épico: desde los under platenses de los ’70, pasando por la masividad explosiva de los Redondos en los ’80 y ’90, hasta sus discos solistas que seguían llenando estadios.
Carlos Alberto Solari enfermó de Parkinson desde hace años, se retiró de los escenarios en 2017, pero nunca dejó de ser el faro enigmático que unía a pibes de todas las edades.
En un país de divisiones eternas, el Indio lograba lo imposible: que miles salieran a la calle no por bronca, sino por devoción pura. Y así lo demostró en su despedida: cerca de un millón de personas se volcaron a las calles de Avellaneda para rendirle homenaje en el velatorio público del Polideportivo José María Gatica, con filas que superaron los ocho kilómetros bajo la lluvia, uniendo a fans de todas las generaciones y rincones del país.
No hay equivalente en otro país para diseñar al Indio Solari y lo que logró con Los Redonditos que representan un fenómeno local y único de la cultura argentina. Para dimensionarlo tendríamos que extraer mucho del talento de Bob Dylan por sus poéticas surrealistas, llenas de metáforas, a Oscar Chavez por su ecuanimidad y crítica social pasiva, a Leonard Cohen por la profundidad poética y tono reflexivo, a Bruce Springsteen por el vínculo emocional masivo con el público, a veces como Jim Morrison por el poder de convocar multitudes, pero sin duda a Freddie Mercury por enimático, trascendente, sensible y digno creador de un concepto.

