¿Qué es la «Trampa de Tucídides» de la que Xi Jimping habla?
Fue más una exhibición estratégica (leverage) para negociar, que una «ofrenda» o gesto de sumisión´. Así llego Trump a China muy acompañado de fuertes empresarios
Durante la reunión bilateral entre el presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump, celebrada el 14 de mayo de 2026 en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, Xi Jinping inició las declaraciones de apertura.
Xi adoptó un tono filosófico y estratégico. Destacó que la relación entre China y Estados Unidos es “la más importante del mundo” y llamó a ambos países a ser “socios, no rivales”, con respeto mutuo. Enfatizó que deben “hacer que funcione y nunca arruinarla”.
Lo más destacado de su intervención fue la mención a la “trampa de Tucídides” (Thucydides Trap), un concepto histórico que advierte sobre el riesgo de conflicto cuando una potencia emergente (como China) desafía a una potencia establecida (como Estados Unidos). Xi preguntó si ambos países podían superar esta trampa, evitar choques y construir un nuevo paradigma de relaciones entre grandes potencias. También advirtió que el tema de Taiwán es el más sensible: si no se maneja correctamente, podría llevar a “choques e incluso conflictos”, colocando la relación bilateral en una situación “extremadamente peligrosa”.
¿Qué es la “Trampa de Tucídides”?
La Trampa de Tucídides es un concepto popularizado por el politólogo estadounidense Graham Allison, profesor de la Universidad de Harvard y director del Belfer Center. Se refiere a la tensión estructural peligrosa que surge cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia dominante establecida, lo que históricamente ha llevado con frecuencia a la guerra, incluso cuando ninguno de los dos bandos la desea. El término proviene del historiador griego Tucídides (siglo V a.C.), quien en su obra Historia de la Guerra del Peloponeso escribió la célebre frase:
“Fue el ascenso de Atenas y el miedo que esto infundió en Esparta lo que hizo inevitable la guerra”.Atenas, como potencia en rápido ascenso económico, naval y cultural, generó temor en Esparta, la potencia hegemónica terrestre de la antigua Grecia. Este miedo mutuo, combinado con rivalidades, alianzas y malentendidos, desembocó en una guerra devastadora que debilitó a ambas ciudades-estado.El libro de Graham AllisonEn su libro “Destined for War: Can America and China Escape Thucydides’s Trap?” (2017),
Allison analiza este patrón a lo largo de la historia. A través del proyecto Thucydides’s Trap de Harvard, identificó 16 casos históricos de los últimos 500 años en los que una potencia emergente desafió a una potencia dominante.
- En 12 de estos 16 casos (el 75%), el resultado fue la guerra.
- En los 4 casos restantes, se evitó el conflicto directo, pero solo mediante ajustes dolorosos y significativos por parte de ambos países.
Allison utiliza estos ejemplos para advertir sobre la relación actual entre Estados Unidos (potencia establecida) y China (potencia en ascenso), aunque enfatiza que la guerra no es inevitable si ambos actúan con sabiduría.Ejemplos históricos principalesAlgunos casos destacados de los últimos 500 años incluyen:
- Portugal vs. España (finales del siglo XV) → Paz (uno de los casos sin guerra).
- Francia vs. España (siglo XVI) → Guerra.
- Gran Bretaña vs. Alemania (principios del siglo XX) → Primera Guerra Mundial.
- Estados Unidos vs. Japón (principios del siglo XX) → Segunda Guerra Mundial.
- Gran Bretaña vs. Estados Unidos (finales del siglo XIX / principios del XX) → Transición pacífica (uno de los casos exitosos).
- Estados Unidos vs. Unión Soviética (Guerra Fría) → Paz (evitaron la guerra directa, pese a la gran tensión).
Xi Jinping explica de los riesgos de caer en la trampa de Tucídides porque Estados Unidos está en decadencia después de ser una gran potencia
Aunque Estados Unidos sigue siendo la principal potencia militar, tecnológica y económica del mundo, muchos analistas señalan que China lo está alcanzando rápidamente en varios indicadores (PIB en paridad de poder adquisitivo, manufacturas, inteligencia artificial, infraestructura, etc.). Esta dinámica genera en la potencia establecida (EE.UU.) un sentimiento de miedo a perder su hegemonía, mientras que la potencia emergente (China) busca mayor espacio e influencia internacional. Según Allison, este miedo y esta ambición crean una “tensión estructural” que puede llevar a incidentes (comerciales, tecnológicos, militares o en terceros países como Taiwán) que escalen hacia un conflicto mayor, incluso si ninguno de los líderes lo desea inicialmente.
Allison concluye que escapar de la trampa requiere «estrategia», modernización y liderazgo inteligente por parte de ambos países.
Como pronta respuesta, en sus redes sociales Donald Trump emitió un largo comunicado haciendo síntesis de lo comentado en la reunión bilateral en Beijing, en el asegura que Xi, se refería a la decadencia de Estados Unidos por los cuatro años del gobierno de «sleepy Joe Biden».
Donald Trumo llamó una “incredible gathering of the world’s greatest businessmen/women” (una increíble reunión de los mejores empresarios y empresarias del mundo.

