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“Investigadores analizan si crece el riesgo de terremotos más frecuentes”

El riesgo por «La falla de San Andrés» genera alerta entre científicos

Por: Cristina A. Vargas V.

Después de los terremotos de Venezuela, especialistas han hecho una fuerte revelación: la falla de San Andrés alcanzó su punto más alto de tensión en los últimos mil años. Es importante aclarar que el estudio sobre la falla de San Andrés no tiene ninguna relación con los sismos ocurridos en Venezuela. Se trata de un análisis independiente basado en el desplazamiento de placas tectónicas y la acumulación de estrés sísmico en California. Venezuela y California pertenecen a sistemas tectónicos completamente diferentes, por lo que un evento no influye en el otro.

En junio de 2026 fue publicado un estudio de la Universidad de Hawái en Mānoa que revela que la tensión tectónica en las fallas de San Andrés y San Jacinto, en el sur de California, ha llegado a niveles sin precedentes en más de un milenio. Esto se debe a más de 160 años sin una gran ruptura mayor, mientras las placas continúan acumulando energía.

Los investigadores advierten que el sistema se encuentra en un estado “críticamente cargado”, con posibilidad de una ruptura grande o incluso conjunta a través del Cajon Pass, lo que aumentaría significativamente su impacto.

Posibles afectaciones

De materializarse un gran terremoto (potencialmente de magnitud 7.4 a 7.8 o superior), los efectos serían devastadores en el sur de California. Áreas como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el Valle de Coachella sufrirían sacudones intensos durante casi dos minutos. Como consecuencia, se estiman miles de muertes (alrededor de 1.800-2.000 según escenarios como el ShakeOut del USGS), decenas de miles de heridos, y daños económicos por más de 200 mil millones de dólares. Entre los riesgos destacan colapsos de edificios antiguos o mal reforzados, incendios masivos, fallos en infraestructuras críticas, autopistas, puentes, suministro de agua y electricidad e interrupciones prolongadas en puertos y cadenas de suministro. En México, afectaría especialmente en Baja California (Tijuana, Mexicali y Ensenada), se sentiría con fuerza y podría generar daños en zonas fronterizas.

¿Qué es la falla de San Andrés?

La falla de San Andrés es una falla transformante de más de 1.200 km de longitud que marca el límite entre la placa del Pacífico y la placa Norteamericana. Es famosa por su movimiento lateral:

Las placas se deslizan horizontalmente una junto a la otra, lo que genera grandes terremotos. Su origen se remonta a millones de años atrás, pero las alertas modernas sobre un posible “Big One” en su segmento sur datan de décadas. Desde los años 80 y 90, sismólogos han advertido que esta sección sur no ha tenido una gran ruptura desde 1857, acumulando tensión de forma preocupante.

El estudio publicado recientemente, no predice que el terremoto ocurra de forma inmediata. Los científicos evalúan el riesgo de forma continua, pero los grandes eventos en esta falla suelen tener un ciclo de siglos. Así que podemos estar tranquilos.

Se trata de un panorama de probabilidad a mediano y largo plazo, que sirve para reforzar planes de preparación, códigos de construcción y medidas de mitigación. Obras arquitectónicas bien cimentadas y antisísmicas, medidas de protección así como información correcta.

Aunque no es una fecha exacta, sí es un llamado urgente a la preparación en California y zonas cercanas con visión a largo plazo. Recordemos que la naturaleza nos recuerda que estos eventos son inevitables, pero sus consecuencias se pueden mitigar con medidas preventivas.

Los terremotos causan una catástrofe inmensa y una destrucción profunda que frenan el desarrollo y el crecimiento de una ciudad o incluso de todo un país, atrás dolor, pérdidas humanas y enormes daños materiales. Sin embargo, tras estas tristes desgracias, es posible reflexionar sobre los “beneficios” indirectos que conllevan a largo plazo.

Países como Chile y Japón son claros ejemplos: después de fuertes terremotos, endurecieron sus normas de construcción, mejoraron sus sistemas de alerta temprana y reconstruyeron con estándares mucho más seguros, reduciendo notablemente las víctimas en eventos posteriores. Geológicamente, la liberación de energía acumulada en las fallas es un proceso natural necesario para equilibrar la Tierra; idealmente, sería mucho mejor que esta se liberara de forma paulatina mediante pequeños temblores en lugar de un gran evento destructivo. En el caso de Venezuela, los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 liberaron una gran cantidad de energía en la falla de San Sebastián, lo que reduce temporalmente la probabilidad de un evento aún mayor en esa misma zona. Además, estos momentos trágicos despiertan una solidaridad mundial inmediata y abren puertas a la cooperación científica, el intercambio de tecnología y la creación de protocolos de ayuda mutua. Aun así, nada de esto justifica el enorme dolor y la tragedia humana que conllevan.

Cristina A Vargas V.

Radio host con mas de 20 años de experiencia en radiodifusoras, conductora y creadora de contenido digital. Escritora creativa por el Claustro de Sor Juana Inés de la Cruz de Ciudad de México.

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