La Diana Cazadora cumple 84 años 🏹
El emblemático monumento de Paseo de la Reforma no es el original.
Por: Cristina Vargas V.
La Diana Cazadora cumple 84 años el 10 de octubre. Es emblema de la Ciudad de México: está en Paseo de la Reforma, en la glorieta de Río Misisipi, sale en miles de fotos y marca uno de los cruces más reconocibles de la capital. Pero la que está colocada ahí no es la original. Y alrededor de esa estatua ha habido un caos. A pesar de ser un hito en la historia moderna de la Ciudad de México, A ninguno de los 3 les fue del todo bien: A la modelo, al escultor y a la escultura.
A la modelo no le pagaron. Se llamaba Helvia Martínez Verdayes. Nació en la Ciudad de México el 23 de mayo de 1923. Era secretaria en Pemex, en la oficina del arquitecto Vicente Mendiola. Tenía alrededor de veinte años cuando Mendiola y el escultor le pidieron que posara para La Flechadora de las Estrellas del Norte. Aceptó sin sueldo. A cambio pidió una sola cosa: que nadie supiera que era ella. En 1942 un desnudo público podía costarle el trabajo. Guardó el secreto casi cincuenta años. Reveló la verdad en 1992, en su libro El secreto de la Diana Cazadora con su nombre de casada Helvia Díaz Serrano, usando el apellido de su esposo el ingeniero Jorge Diaz Serrano. Elvia revela que si cobró… pero no por la Diana. Cobró cuando posó para ser la Victoria de la Fuente de Petróleos: unos 600 pesos de 1952. Murió el 12 de febrero de 2022, a los 100 años. Antes de morir alcanzó a narrar su historia: cómo posó, por qué se escondió y cómo la ciudad se quedó con su cuerpo de bronce mientras ella se quedó con el silencio. Helvia publicó su libro «El Secreto de la Diana Cazadora»
Al escultor tampoco le fue del todo bien en cuanto a esa obra. Se llamaba Juan Fernando Olaguíbel Rosenzweig. Nació en Guanajuato en 1896. Se formó en la Academia de San Carlos. Fue amigo y contemporáneo de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y el Dr. Atl.
Olaguibel hizo el Monumento al Pípila, la Fuente de Petróleos y esta Diana. Primero le pidieron que le colocara un taparrabos. Lo exigió la Liga de la Decencia, con Soledad Orozco, esposa del presidente Manuel Ávila Camacho, hacia 1943-1944. Olaguíbel lo soldó solo en tres puntos, pensando que algún día lo quitarían. Lo tuvo que quitar hacia 1967, cuando el regente Alfonso Corona del Rosal autorizó destaparla de cara a los Juegos Olímpicos de 1968. Sin embargo, al retirarlo, la estatua se dañó. Por eso la original no está en Reforma: Corona del Rosal se la llevó a Ixmiquilpan, Hidalgo, su pueblo natal. Ahí sigue, en el jardín principal, con las marcas de los remaches. Para Reforma fundieron una réplica con los mismos moldes (miden lo mismo) Olaguíbel murió en 1976. La ciudad se quedó con la copia. El homenaje a su pieza primera no fue en la avenida que la volvió famosa, sino en un pueblo de Hidalgo.
Lo más increíble es lo que ha tenido que soportar la escultura. El cambio de su nombre por el mote de la población que eligió llamarla La Diana Cazadora por reconocer a la diosa romana de la caza Artemisa según la mitología. Su nombre real es La Flechadora de las Estrellas del Norte, aunque aquí no caza animales: flecha las estrellas del norte y en realidad su arco y flecha en se dirigían hacia la dirección del cielo norte. Ha sido víctima de protestas. La han usado de maniquí. El 16 de octubre de 1943 le robaron la flecha y la cuerda del arco; desde entonces dispara al vacío. El temblor de 1957 la golpeó. En Los caifanes la vistieron y El Azteca la besó. En 1974, por el Circuito Interior, la réplica pasó casi dieciocho años olvidada en el Parque Ariel, junto a donde hoy está la Torre Mayor. En 1992 volvió a Reforma, subida a otra taza. En 1995 le vendaron los ojos con un cartel: “Me da vergüenza este gobierno”. En 2010 le pusieron la bandera del Sindicato Mexicano de Electricistas. En 2011 tiñeron el agua de rojo por la violencia. En 2018 le subieron un pañuelo verde. Junto al Salón Corona hay una flecha clavada para pedir deseos; no es la de 1942. En Ixmiquilpan pusieron otra flecha simbólica y se la han robado dos veces.
Pocos saben que es la misma mujer, Helvia, pero como Victoria en la Fuente de Petróleos, en Reforma y Periférico. Ahí está acompañada por obreros que perforan un pozo, por un indígena de rodillas, por un ingeniero con planos y por torres, tanques y un ferrocarril: la alegoría de la expropiación del 18 de marzo de 1938. Por suerte, a pesar de un accidente fatal que cobró la vida de un funcionario público, la fuente sigue en pie. El 4 de noviembre de 2008 se estrelló el Learjet 45 en el que viajaba Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación de Felipe Calderón, junto con José Luis Santiago Vasconcelos y el resto de la tripulación. El avión se desplomó muy cerca, en esa misma esquina de Reforma y Periférico.
Ochenta y cuatro años. Una secretaria sin sueldo. Un escultor forzado a tapar y luego a destapar su obra. Una estatua a la que le robaron la flecha. La original en Hidalgo. La famosa, una copia. Y Helvia, dos veces de bronce en la misma avenida.
