La Maldición de lo Kennedy ha vuelto
En menos de 9 meses mueren jóvenes dos integrantes de los Kennedy
Por: Cristina Vargas V.
Kyle Kennedy, nieta del ex senador Robert F. Kennedy, murió a los 42 años el 21 de septiembre de 2026. Kyle era activista por los derechos de las personas con discapacidad, seis años después de sufrir una grave lesión en la médula espinal.
Tatiana Schlossberg nieta del presidente John F. Kennedy (hija de Caroline Kennedy) murió a los 35 años el 30 de diciembre de 2025 a causa de una leucemia mieloide aguda, una forma rara y agresiva de cáncer de la sangre que le diagnosticaron en 2024. Tatiana fue periodista y escritora, trabajaba principalmente en The New York Times.
Tras casi un cuarto de siglo sin grandes titulares trágicos, la supuesta maldición de los Kennedy parece haberse reactivado con dos muertes recientes, separadas por apenas nueve meses. La muerte de Tatiana Schlossberg nieta de John F. Kennedy, a los 35 años. Pocos meses después, en septiembre de 2026 falleció Kyle Kennedy, nieta de Robert F. Kennedy, a los 42. Ninguna de las dos fue una muerte violenta ni repentina en el sentido clásico de la “maldición”: no hubo avión, no hubo disparo, no hubo sobredosis ni accidente de esquí. Y, sin embargo, los titulares volvieron a hablar de ella.
Resulta irónico, cuando uno mira hacia atrás. Los padres de esa generación fundadora —Joseph P. Kennedy y Rose Fitzgerald— murieron a los 81 y 104 años, respectivamente. Rose, de hecho, sobrevivió a cuatro de sus nueve hijos. A partir de ahí, la familia parece haber tomado otro rumbo. Mientras cientos de descendientes siguen vivos y, en muchos casos, con vidas perfectamente ordinarias lejos de los focos, los que han muerto jóvenes lo han hecho con una regularidad que no deja de llamar la atención. La lista, aunque no es infinita, es lo suficientemente larga:
• Joseph P. Kennedy Jr. (1944, 29 años): avión en la Segunda Guerra Mundial.
• Kathleen “Kick” Kennedy (1948, 28 años): accidente de avión.
• Patrick Bouvier Kennedy (1963, 2 días): insuficiencia respiratoria, hijo de JFK.
• John F. Kennedy (1963, 46 años): asesinado.
• Robert F. Kennedy (1968, 42 años): asesinado.
• David Kennedy (1984, 28 años): sobredosis, hijo de RFK.
• Michael Kennedy (1997, 39 años): accidente de esquí, hijo de RFK.
• John F. Kennedy Jr. (1999, 38 años): accidente de avión.
• Saoirse Kennedy Hill (2019, 22 años): sobredosis, nieta de RFK.
• Tatiana Schlossberg (2025, 35 años): leucemia.
• Kyle Kennedy (2026, 42 años): complicaciones de una lesión medular.
Aviones, sobredosis, accidentes, enfermedades prematuras y dos asesinatos: suficiente para que la narrativa de la maldición se mantenga viva.
¿Será que, en el fondo, no se trata de un linaje maldito, sino de una tendencia que afecta sobre todo a quienes se meten en la política o viven bajo su sombra? Los que han buscado el poder, o han crecido a su lado, parecen haber pagado un precio más alto que el resto. O quizá, simplemente, es que las tragedias de los que se mantienen lejos de la cámara no llegan a las portadas.
Cómo nació la supuesta maldición
La idea de una “maldición de los Kennedy” no surgió de un ritual ni de una predicción antigua, sino de una frase que el propio Ted Kennedy pronunció en julio de 1969, una semana después del accidente de Chappaquiddick en el que murió Mary Jo Kopechne.
En su discurso televisado, entre la confusión y el intento de explicar por qué no reportó de inmediato el accidente, dijo que se preguntaba “si alguna maldición terrible realmente pesaba sobre todos los Kennedys”. Los medios tomaron esa línea y la convirtieron en el nombre de una narrativa que ya venía acumulando tragedias desde los años cuarenta: la muerte de Joseph Jr. en 1944, la de Kathleen en 1948, y luego los asesinatos de John y Robert en los sesenta.
A partir de entonces, cada nuevo fallecimiento prematuro se leyó como una confirmación más. Con la muerte reciente de Kyle Kennedy a los nueve meses de la muerte de Tatiana, la maldición se ha reactivado
