“Zelenskyy contraataca a Trump: jugada maestra que deja sin voz a la propaganda rusa”
El “Jake mate” de Ucrania
Por: Cristina Vargas V.
La caída de los bots ha dejado al descubierto la verdadera cara de muchas cuentas propagandísticas y golpistas que operaban con fuerza artificial. Un caso a destacar se vio en Bolivia, donde se desmantelaron granjas de bots vinculadas a Fernando Cerimedo, el consultor argentino que manejaba miles de cuentas falsas para influir en campañas políticas y que fue descubierto con varias “mini granjas de bots” en propiedades a su nombre utilizadas para fortalecer personajes claves de oposición.
MAGA está en apuros
En octubre de 2026, mientras Estados Unidos se preparaba para las elecciones de medio mandato, el presidente Donald Trump anunció un acuerdo con Vladimir Putin para permitir el ingreso de diésel ruso al mercado estadounidense y global. El objetivo declarado era reducir los precios del combustible, que superaban los 6 dólares por galón y presionaban a agricultores, camioneros y votantes. Trump culpó durante semanas a los ataques ucranianos contra refinerías rusas, aunque el verdadero factor dominante era el bloqueo y las interrupciones en el Estrecho de Ormuz provocadas por la guerra con Irán.
Paralelamente, Rusia mantenía sus operaciones de influencia en redes sociales (bots, granjas de trolls, deepfakes y desinformación), un patrón documentado desde 2016. Estas campañas buscan sembrar caos, polarizar y, en varios ciclos electorales, favorecer narrativas o candidatos alineados con intereses del Kremlin. En 2026 también se detectaron actividades dirigidas a las midterms
Aunque no existe evidencia de un “intercambio” formal de diésel por bots; las operaciones de influencia rusas son de larga data y de bajo costo, independientes de este acuerdo puntual.
El envío de diésel beneficia a Rusia de forma directa: le permite obtener ingresos frescos al vender combustible que antes estaba bloqueado por sanciones, alivia la presión económica sobre su industria energética y le da oxígeno financiero para sostener la guerra en Ucrania, todo mientras debilita la unidad de Occidente.
Volodymyr Zelenskyy respondió con claridad: los precios del diésel no dependían de los drones de Kiev, sino del Estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, Ucrania intensificó sus ataques pero esta vez contra centros de datos de Yandex en Rusia. “La jugada maestra”.
En el Foro de Seguridad de Varsovia, Zelenskyy afirmó que, tras esos golpes, en las redes sociales se respiraba mejor: menos odio, menos división y menos provocaciones porque había menos bots. Según él, era evidente de dónde provenían, ya que desaparecieron cuando Yandex quedó offline.
La caída de esa infraestructura digital dejó al descubierto el alcance de las operaciones de influencia rusas. Cuentas automatizadas que durante años amplificaban propaganda, polarizaban debates y apoyaban a formaciones de extrema derecha en Occidente redujeron drásticamente su actividad. En Estados Unidos, se notó un descenso en el volumen de mensajes pro-Trump y republicanos generados de forma artificial. En Europa, el impacto se extendió a Alemania: la actividad diaria en internet del partido Alternativa para Alemania (AfD) se desplomó de forma visible.
¿Quiénes se ven afectados por la desaparición de estos bots?
• Los partidos y movimientos de extrema derecha en Europa, especialmente el AfD en Alemania, que perdieron una herramienta de amplificación masiva de sus mensajes y de polarización del electorado.
• Las campañas de influencia que buscaban favorecer narrativas alineadas con intereses rusos en las midterms estadounidenses, reduciendo el ruido artificial que ayudaba a ciertos candidatos republicanos.
• Los voluntarios ucranianos y activistas como Sternenko e Igor Lachenko, que sufrían ataques coordinados de bots y ahora enfrentan menos hostigamiento digital.
• Las propias sociedades occidentales, donde la disminución de provocaciones y odio artificial puede suavizar temporalmente el clima de división, aunque no elimina las causas reales de polarización.
• Rusia misma, que pierde parte de su capacidad de proyección de poder blando a bajo costo a través de redes sociales.
• Elon Musk y la plataforma X, donde muchos usuarios reportan una fuerte reducción de bots que normalmente amplificaban mensajes pro-Trump y de la Casa Blanca.
• La propia Casa Blanca, que en las últimas horas ha recibido muchas menos respuestas de apoyo automático en sus publicaciones.
• Usuarios de X que ahora afirman poder criticar o acusar a Israel sin recibir el habitual aluvión de respuestas de cuentas verificadas (palomita azul), algo que antes era casi inmediato.
En el caso concreto de Alemania, la caída de tráfico proveniente de servidores de Yandex no solo afecta la propaganda diaria del AfD, sino que también puede repercutir en el ambiente previo a cualquier votación o consulta ciudadana. Cuando una parte significativa de la actividad en línea de un partido se sostiene sobre bots y cuentas inauténticas, su desaparición reduce la visibilidad artificial, debilita la sensación de apoyo masivo y puede influir en la percepción pública y en la movilización de votantes. Aunque no se puede afirmar que determine el resultado de unas elecciones, sí altera el campo de juego digital en el que se libran las batallas informativas.
Story time: las declaraciones de Trump sobre Zelenskyy y Putin
El 9 de octubre, tras la llamada con Putin, Trump escribió en Truth Social que había tenido una “conversación sumamente exitosa” y que Rusia suministraría diésel “inmediatamente” al mercado americano y mundial. Celebró el acuerdo como la forma de bajar precios “en números récord”.
Al día siguiente, respondiendo a las críticas de Zelenskyy (quien llamó al acuerdo un “regalo a Putin” y una “inversión en una guerra que debe terminarse, no prolongarse”), Trump endureció el tono frente a periodistas:
• “Creo que es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente.”
• “Sugiero que consigan un nuevo líder que pueda hacer un acuerdo, porque él podría haber hecho muchos acuerdos y por alguna razón nunca lo hace.”
• Sobre los ataques a refinerías: “Más le vale que malditamente deje de hacerlo. Quiere crear problemas para el mundo. Quiere crear problemas para nuestros agricultores, nuestros ganaderos, con el diésel.”
• “Le dijimos: ‘Haz lo que quieras con Rusia, pero no ataques el diésel, porque esto es un gran problema, una gran escasez’.”
Trump elogiaba la disposición de Putin a suministrar combustible mientras acusaba a Zelenskyy de obstaculizar la paz y de empeorar los precios globales. Así se cerraba el círculo: un acuerdo energético con Moscú, presión pública sobre Kyiv y un mensaje electoral claro de cara a las midterms estadounidenses.
El episodio deja una lección clara: la infraestructura tecnológica de un país puede convertirse en arma de influencia global. Cuando esa infraestructura se interrumpe, las redes sociales cambian de tono de la noche a la mañana y los actores que dependían de ella se quedan sin su megáfono.
Yandex
Yandex es la principal empresa tecnológica de Rusia, conocida como “el Google ruso”. Fundada en 1997, no solo opera el buscador más usado del país, sino también mapas, nube, taxi, inteligencia artificial y una enorme red de centros de datos. Esa infraestructura es tan grande e influyente que, cuando Ucrania la atacó en octubre de 2026, el impacto se sintió tanto en los servicios rusos como en el tráfico de bots que salía de sus servidores.
• Yandex es la infraestructura rusa de búsqueda, nube, servicios domésticos.
• En Brasil y otros países de la región se han detectado granjas de bots y campañas de desinformación en varias elecciones, pero estas suelen operar desde servidores locales, en la nube de empresas occidentales o a través de intermediarios, no necesariamente desde Yandex. Sin embargo, Rusia si tiene historial de operaciones de influencia y desinformación en América Latina y existen redes y grupos como brasileños que han sido vinculados a estructuras pro-rusas.
La respuesta de Moscú y el silencio de los “socios”
Poco después de los golpes a Yandex (concretamente en la noche del 12 al 13 de octubre), Rusia lanzó un ataque balístico “particularmente vil” contra Kiev: cinco misiles (Iskander y S-400) impactaron infraestructura civil. Las sirenas de alerta sonaron solo después de las explosiones. Zelenskyy lo denunció públicamente el 13 de octubre:
«Desafortunadamente, no recibimos ninguna advertencia temprana de nuestros socios sobre este ataque».
«La inteligencia sobre los lanzamientos de misiles balísticos rusos ayuda a salvar vidas, y este es uno de los asuntos más críticos».
El mensaje llegó días después de que la administración Trump amenazara con cortar el intercambio de inteligencia y el mecanismo PURL (compras europeas de armas estadounidenses para Ucrania) si Kiev no detenía los ataques a refinerías rusas. Aunque el canciller ucraniano Andriy Sybiha aseguró que la cooperación de inteligencia con EE.UU. continuaba y fuentes ucranianas hablaron de una posible “falla” o de las características del armamento ruso, la denuncia de Zelenskyy se leyó como una respuesta indirecta a Trump: Ucrania había golpeado la infraestructura de propaganda (Yandex) y, a cambio, Moscú respondió con misiles balísticos mientras Washington parecía mirar hacia otro lado.
Así, la jugada de Yandex no solo silenció temporalmente a los bots. También dejó en evidencia la presión estadounidense y forzó a Zelenskyy a señalar públicamente la ausencia de la alerta temprana que normalmente salva vidas. En el tablero de octubre de 2026, Kiev respondió a las amenazas sobre el diésel y las refinerías atacando el “sistema nervioso” digital ruso, y cuando llegó la represalia balística, recordó quiénes habían prometido avisar.
Zelenskyy critica el acuerdo por los beneficios que Estados Unidos otorga a Rusia a su conveniencia, es un alivio para Rusia mientras sigue atacando a Ucrania. En contexto, Estados Unidos está hasta el cuello por el cierre del Estrecho de Ormuz en una guerra que inició en febrero de 2026 y que supuestamente duraría solo cuatro semanas y en octubre se cumplen más de siete meses. En el cruce de las próximas votaciones para el medio mandato (miterms) del congreso que serán el martes 3 de noviembre de 2026.
