Cristina Vargas - Noticias Actualizadas

Trump acudió a la cena de corresponsales entre ataques verbales y tensiones

En la reivindicada entrega hubo muchos disparos verbales

Por: Cristina A. Vargas V.

El presidente Donald Trump asistió la noche del viernes 24 de julio de 2026 a la cena reprogramada de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el Waldorf Astoria de Washington después de que el evento original de abril fuera interrumpido por un incidente armado. La gala, más reducida y con seguridad reforzada, reunió a unos 700 invitados. Trump llegó solo: la primera dama Melania Trump y el vicepresidente JD Vance no asistieron por compromisos previos (tampoco el secretario de Estado Marco Rubio).

Trump asistió con Karoline Leavitt vocera de La Casa Blanca y la “mujer oriental” así mencionada en la frustrada cena anterior después del aparente atentado de un francotirador. Se trata de corresponsal senior de la Casa Blanca de CBS News y presidenta saliente de la White House Correspondents’ Association (WHCA) Weijia Jiang

Esta vez nadie se atrevió a hacer predicciones como la famosa frase de Karoline Leavitt en abril (“habrá disparos”). Nadie se arriesgó a tentarle al destino. El silencio preventivo fue casi tan elocuente como el propio discurso de Trump que como siempre acapara redes.

Durante la interpretación del himno nacional, Trump realizó un saludo militar mientras la mayoría de los presentes se mantenían de pie con la mano sobre el corazón. El gesto, habitual en él, generó comentarios por contrastar con el protocolo civil.

La entrega de premios resultó especialmente tensa. Trump se mostró visiblemente incómodo y fue criticado por su reacción. Aunque se levantó, aplaudió y estrechó la mano a los ganadores, su expresión facial, las sonrisas forzadas y los encogimientos de hombros delataron molestia.

Estas fueron algunas de las entregas de reconocimientos que más incomodaron a Trump:

• El equipo del Wall Street Journal recibió el premio Katharine Graham a la valentía y la rendición de cuentas por su cobertura de la relación pasada de Trump con Jeffrey Epstein, incluida la historia de una carta de cumpleaños de 2003. Trump se levantó, les dio la mano y más tarde se quejó abiertamente de “todos estos premios”, preguntando si él tenía algo que decir al respecto.

• Andrew Harnik, fotógrafo de Getty Images, ganó el premio a la excelencia en periodismo visual por una fotografía tomada en el Despacho Oval en la que Trump aparece completamente inmóvil e indiferente mientras un invitado se desmaya a su lado. Trump se levantó a aplaudir, pero el momento fue uno de los más comentados por la incomodidad evidente.

• Kaitlan Collins, de CNN, obtuvo el premio a la excelencia en cobertura de noticias presidenciales bajo presión de deadline por su trabajo sobre el enfrentamiento histórico en el Despacho Oval entre Trump y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Trump la criticó públicamente durante su discurso, afirmando que el premio era “falso” y que ella no debería haberlo recibido.

Al iniciar su discurso de más de una hora, Trump recordó el incidente de abril y declaró: “Como dije hace tres meses, el show debe continuar”. Afirmó que esa noche no se olvidaría pronto y que se aprendió mucho sobre seguridad. Luego añadió: “Igual que mi presidencia, la segunda vez siempre es mejor. Siempre es mejor, y la tercera será aún mejor. Solo estoy bromeando”.

Elogió a la secretaria de prensa Karoline Leavitt, que acababa de regresar de su licencia de maternidad tras el nacimiento de su segundo hijo: “Karoline puede tener uno de los trabajos más difíciles de la Casa Blanca. Tiene que lidiar con todos ustedes todo el tiempo. Y ustedes pueden ser muy difíciles. Pueden ser gente muy, muy difícil”. Dijo que ella hace un trabajo fantástico, que todos la quieren y que a veces “puede ser nasty, pero a veces no le queda otra opción”.

Sobre los periodistas, afirmó: “Cuando me vaya, todos ustedes van a estar en quiebra. Su modelo de negocio se acabará. No va a haber nadie de quién informar. A nadie le importa nadie más”. Añadió que el lugar era “el grupo más grande de gente con síndrome de demencia por Trump jamás reunido en un solo sitio” y que él recibe un 93 por ciento de publicidad negativa.

La reacción ante los reconocimientos

Trump atacó directamente a Kaitlan Collins: “Quiero felicitar personalmente a Kaitlan Collins de CNN por recibir su premio. Todo se trataba de mí. Fue falso, ella no debería haber recibido el premio, fue falso… Pero es una mujer joven y atractiva. Nunca sonríe. Le dije: ‘Kaitlan, ¿alguna vez sonríes? ¡Sonríe!’ Tienes un buen puesto, estás en CNN noticias falsas. Deberías ser una persona feliz. Así que sonríe, Kaitlan. Solo sonríe”. También la comparó en broma con la influencer Dylan Mulvaney. En ocasiones anteriores Trump se había referido a Collins como “tiene odio en los ojos”

Llamó “inempleable” a Josh Dawsey del Wall Street Journal y se refirió a Jake Tapper como “Fake Tapper”. Criticó a Don Lemon como “el hombre más tonto de la televisión”.

Sobre políticos y celebridades:

Se burló del senador Adam Schiff llamándolo “cabeza de sandía” porque tiene “la cabeza más grande que he visto nunca con el cuello de lápiz más delgado”. Imaginó a Chris Christie y Jerry Nadler luchando por un trozo de pastel de queso. Dijo de Bruce Springsteen: “¿Qué diablos le pasó a ese tipo? Se ve como el infierno”. También atacó a Jane Fonda, Ilhan Omar y otros.

En un momento en que las bromas no funcionaban, se quejó de sus propios escritores: “¿Quién demonios escribió esto?” y “¿Alguien entiende esta mierda?”. Tras un chiste que no generó risas, dijo: “Eso fue lo único que pensé que estaba bien en todo este discurso estúpido que escribieron”.

Incluyó esta anécdota sobre un senador: “El otro día, un senador que conocía, un gran tipo, recibió un mensaje de texto de su esposa. Ella le dijo: ‘Cuando llegues a casa quiero que subas inmediatamente las escaleras y me hagas el amor’. Y él respondió: ‘No puedo hacer las dos cosas’”. Explicó: “Es decir, no puedes subir las escaleras y hacer el amor”. Añadió que pensaba que era bastante bueno, pero que fue lo único bueno del discurso y que no generó gran risa.

Bromeó sobre el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y el filete servido: “Bobby Kennedy, que está aquí, atropelló personalmente a la vaca con su coche, la cortó y la trajo para que la comieran esta noche. Así que está muy fresca. Bobby también sugirió un aperitivo con su corte favorito de mapache macho atropellado, pero trazamos la línea ahí”.

Casi al final se puso una gorra roja con el lema “Trump 2028” y declaró: “Para mostrar cuánto me importa la prensa y para salvarles el rating, me complace anunciar mi intención de —y esto es algo así como un scoop— mi intención de presentarme a un cuarto mandato como presidente de Estados Unidos. Ganaré tres veces. Ahora lo voy a hacer de nuevo. Debería ser fácil. Me estoy volviendo muy bueno corriendo para presidente”. La irónica se refiere a 2020 + 2024 + un hipotético 2028 fue uno de los momentos más comentados de la noche.

Luego, durante la actuación del mentalista Oz Pearlman, este le pidió que lanzara la gorra al público con la advertencia “que alguien la cache… o que nadie la cache”. Trump la lanzó y, en efecto, nadie la atrapó de inmediato en el momento, lo que generó risas y comentarios entre los asistentes.

Trump concluyó diciendo que cree en la libre prensa más que nadie en la sala, “tal vez no del todo”, y prometió regresar el año siguiente. La noche, marcada por tensiones, premios incómodos y un discurso largo lleno de ataques personales y bromas que a menudo no generaron la respuesta esperada, dejó una impresión mixta entre los asistentes.

La prensa no omitió enfocar el momento en que Trump bebía Coca-Cola de de dieta para no dormirse

Cristina A Vargas V.

Radio host con mas de 20 años de experiencia en radiodifusoras, conductora y creadora de contenido digital. Escritora creativa por el Claustro de Sor Juana Inés de la Cruz de Ciudad de México.

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